El mercado corporativo altera su estructura de financiamiento ante la plancha sobre el tipo de cambio. Las empresas asumen mayor riesgo crediticio en dólares e interrumpen la toma de deuda en pesos para capitalizar la menor tasa de interés.
Las gerencias financieras evalúan diariamente el dilema de financiarse en moneda dura o local. La decisión corporativa depende estrictamente de las expectativas de depreciación y del plazo del préstamo.
La consultora LCG auditó la dinámica del sistema bancario y confirmó el hundimiento de las líneas nacionales. El volumen de los préstamos en pesos retrocedió un -1,7% mensual en marzo.
El impacto inflacionario licuó la masa prestable del mercado interno. Los analistas advirtieron que la cartera en pesos arrastra tres meses consecutivos de caída y tocó niveles reales equivalentes a jun-25.
El trabajo técnico detalló la contracción generalizada del sistema mediante bajas recientes en tres segmentos específicos:
- Financiamiento al consumo
- Préstamos a las empresas
- Préstamos de garantía real
El apetito inversor migró hacia la divisa estadounidense para capturar el diferencial de tasas, siempre y cuando la cotización oficial no experimente saltos. Los privados reactivaron la demanda crediticia tras atravesar un febrero con colocaciones mediocres.
La inyección de liquidez verde excluye las operaciones vinculadas a las tarjetas de crédito. Los registros del sistema financiero marcan que los préstamos en dólares volvieron a crecer fuerte en marzo al inyectar + U$S 1.246 millones. (Agencia OPI Santa Cruz)