(Por: Rubén Lasagno) – En la exposición de Manuel Adorni ayer en el Congreso, el Jefe de Gabinete leyó un párrafo destinado a la obra de las Represas sobre el Río Santa Cruz, donde se esperaba que el funcionario diera detalles fundamentales de cuándo se reiniciarán los trabajos, los costos emergentes, cuánto estará disponible del dinero acordado con los chinos, qué impulso se espera darle a la obra en el resto del año, cuánto del avance de la Barrancosa se llegará a completar de aquí a diciembre, cómo será la dinámica de trabajo en relación con la anterior, que fue, además de ineficiente, corrupta; estimativamente cuánto personal se empleará, la situación actual del llamado y la incertidumbre de los contratos y los trabajos, teniendo en cuenta que Cóndor Cliff está virtualmente abandonado y algunas otras cosas que hacen al conocimiento de datos técnicos y económicos, que aporten cuestiones nuevas que están fuera del conocimiento públicos. Nada de esto dijo Adorni ni tampoco ningún diputado de Santa Cruz se lo preguntó.
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Puntualmente lo que dijo Adorni es todo lo que estos años hemos venido señalando e informando en OPI, solo que usando mucho texto para no decir nada nuevo y generando el concepto del trompo: dar vueltas y vueltas para seguir en el mismo lugar. Repasemos:
Esto es textualmente lo que dijo Adorni en su discurso leído y que La Opinión Austral reprodujo y encabeza:
“En ese contexto, el informe subraya: “Sin perjuicio de ello, es importante reiterar en esta instancia para destacar algunos aspectos ya explicados en respuestas anteriores que: El acuerdo firmado en marzo pasado en el marco del Memorándum de Entendimiento de julio de 2025, resolvió los reclamos pendientes previstos”.
Se detalló que desde el inicio de las obras se han instrumentado adendas y revisiones contractuales a lo largo del desarrollo del proyecto, vinculadas tanto a cuestiones técnicas como financieras.
Se detalló que desde el inicio de las obras se han instrumentado adendas y revisiones contractuales a lo largo del desarrollo del proyecto, vinculadas tanto a cuestiones técnicas como financieras.

Del mismo modo, se agrega: “Se encuentra en proceso de revisión el plan de trabajo presentado por el Contratista a fin de aprobar un plan de trabajo realista que permita un reinicio y avance de las obras hasta su finalización”.
En relación al empleo, se aclaró: “En relación a la contratación de personal para la obra, la misma es responsabilidad del Contratista y la evolución de la cantidad de personal necesario estará sujeto al avance en la ejecución de la obra y el plan de trabajo presentado”.
Finalmente, en materia financiera, se destacó: “En el marco del Convenio de Financiamiento de la obra se prevé el ingreso durante 2026 de un desembolso de USD 150 millones de dólares”. Y se concluye: “Posteriormente, el avance financiero estará sujeto al avance en la ejecución de la obra según el plan de trabajo presentado por el Contratista y en proceso de aprobación”.
De todo esto que transcribe el diario que dijo Adorni, no hay un solo dato que no lo hayamos conocido previamente. No hay ni un solo aporte, una novedad o algo que permita conocer cómo seguirá el tema de la obra en Santa Cruz.
Lo del diario es saraza pura
Pero sin ánimo de hacer periodismo de periodistas, si leemos la nota de La Opinión Austral desde el inicio, vemos que quien la escribió usa el mismo recurso que está descrito en Comunicación como la falacia de la elusión, donde se desvía el punto de la discusión, lo cual constituye una verdadera “saraza” que consiste en hablar (o escribir) sin mentir abiertamente con datos falsos, pero saturando de palabras el vacío de información; porque cuando uno termina de leer la nota del diario, hasta el subtítulo donde aparecen los dichos de Adorni, que son otra muestra más de este fenómeno de la manipulación discrursiva de decir cosas sin decir nada, la nota del diario es absolutamente inocua en materia de información.
El manual “de la saraza” o “del saraceo” describe precisamente ésto que practica aquí el diario, porque, como en la obra no hay avances físicos para mostrar ni avances técnicos u operativos que destacar, inflan el discruso, los movimientos administrativos y crean expectativas para simular gestión. Obviamente, como lo venimos diciendo desde siempre, el gobierno provincial tiene fundamental interés en “mantener viva” la esperanza de que la obra se reactivará, porque Claudio Vidal ancló parte de su discurso, a la continuidad del proyecto.
El texto dedica extensos párrafos a detallar, por ejemplo, un “Memorándum de Entendimiento“, “adendas“, “revisiones contractuales” y el Decreto 238/2026 que transfiere la obra de Energía Argentina a la Subsecretaría de Recursos Hídrico, etc; todo esto es movimiento de expedientes entre despachos en Buenos Aires, no avance de obra en el río Santa Cruz. Utiliza lenguaje técnico-administrativo para darle peso y seriedad a lo que, en el fondo, es solo burocracia interna que ya conocemos.
En la práctica discursiva (oral o textual) el uso de la redundancia es la herramienta principal para estirar los párrafos sin aportar un solo dato duro, cierto o concreto. El mejor ejemplo en el texto del diario LOA es la respuesta que expresa sobre el empleo, donde dice:
“En relación a la contratación de personal… la misma es responsabilidad del Contratista y la evolución de la cantidad de personal necesario estará sujeto al avance en la ejecución de la obra y el plan de trabajo”.(¿?)
Es una obviedad absoluta lo que escribe el diario. Es equivalente a decir “se contratará gente cuando haya trabajo para que la gente haga algo”. Lo que en realidad hace el autor es ocultar estratégicamente la falta del dato que realmente importa a la comunidad y a los gremios: cuántas fuentes de trabajo reales se van a crear y a partir de qué fecha. Eso ni Adorni ni el diario lo dicen.
Para darle un barniz técnico al informe, en la nota tiran porcentajes exactos: La Barrancosa 46%, Cóndor Cliff 19%, Total 27%. La trampa aquí es que esos números son estáticos; son la foto histórica de lo que ya se hizo antes de la paralización, como lo venimos diciendo desde hace años. Al repetirlos en un “informe de gestión” actual, está claro que se recicla información vieja para rellenar el espacio donde deberían estar las metas a futuro.
La nota periodística del diario La Opinión Austral, funciona como una simple correa de transmisión del relato oficial. Al no contrastar el informe, no exigir los anexos ni señalar las ausencias evidentes (las fechas de reactivación y los montos de inversión, por ejemplo), el artículo consolida la manipulación, no aclara ni aporta nada nuevo; es una falacia, porque transforma la evasiva de un Jefe de Gabinete en un título de “anuncio”, anestesiando al lector para hacerle creer que el Estado está ocupándose del tema, dejándolo exactamente en el mismo punto de ignorancia que antes de leer.
Sin embargo, este tipo de notas de los medios provinciales, nos dan la razón en todos y cada uno de los datos que por años venimos dando en nuestra Agencia. Desde aquellos fallidos Estudios de Impacto ambiental de los años 2009, 2010 y 2015, pasando por las corrupción interna de la UTE en pandemia, la falla geológica que dejó afuera al dique Cóndor Cliff que pretendía ser ocultado por los actores políticos y las empresas, el desfinanciamiento, cuando todos anunciaban (desde hace 3 o 4 años) el “arranque inminente” de las represas, hasta las adendas que informarnos certeramente que no iban a ser suficientes para empezar y que solo servirían para tapar deudas; la auditoría que había ordenado Milei en Enarsa y los últimos 250 millones de dólares, de lo cual solo quedará un porcentaje de no más del 50% para la obra en sí, hasta nuestra desmentida de la toma masiva de personal por parte de la UTE, cuando eran solo telegramas que se habían enviado para saber con qué personal disponían y cuál nunca llamarían por la experiencia previa que habían tenido, todo esto y mucho más lo hemos venido señalando de manera permanente y al final, todo termina confirmado por las propias fuentes oficiales y un echo irremediable: la realidad. (Agencia OPI Santa Cruz)