El ministro de Economía admitió la paralización en el otorgamiento de nuevos créditos. El sector privado absorbe ahora el 50% de los préstamos frente a la retirada del Estado.
El ministro de Economía, Luis Caputo, blanqueó una fuerte retracción en la entrega de préstamos frescos por parte de las entidades bancarias. El funcionario adjudicó este fenómeno al aumento de la morosidad, producto de las operaciones financieras fallidas de los tomadores de deuda contra la inflación.
El titular del Palacio de Hacienda expuso las estadísticas durante una entrevista concedida a la TV Pública. Los clientes contrajeron deudas a tasas elevadas bajo la expectativa de un inminente salto devaluatorio.
La contención cambiaria y la desaceleración inflacionaria desarmaron el esquema de licuación de pasivos de los particulares. Las cuotas conservaron su peso real, perforaron la capacidad de pago de los hogares y forzaron un análisis crediticio más restrictivo.
Caputo esquivó el costo recesivo, justificó el freno del consumo y expuso el cuadro operativo actual:
- Los tomadores minoristas acumularon deudas insostenibles a tasas nominales altas.
- El sistema financiero registra mora adicional en las carteras de consumo general.
- Los bancos paralizaron la habilitación de líneas de financiamiento directas.
Ante la asfixia de liquidez en la base de clientes, el Gobierno activó una intervención directa sobre los cronogramas de pagos. La cartera de Economía sugirió a las instituciones privadas la extensión de los plazos de cancelación y la baja de tasas de interés para recomponer las carpetas morosas.
El ministro contrastó este ajuste microeconómico con un cambio estructural en los balances de las propias entidades. La reducción del déficit fiscal corrió al Estado de su rol como tomador compulsivo de la liquidez del mercado.
Las hojas de balance institucionales exponen hoy el cruce de las curvas de financiamiento. De acuerdo a la documentación oficial de la plaza, los préstamos al sector privado acaparan el 50% de las tenencias, mientras la colocación de deuda al sector público cayó al 25%. (Agencia OPI Santa Cruz)