(OPI TdF) – Científicos de Argentina y el Reino Unido investigan el impacto que tiene la suba de la temperatura global cuya incidencia afecta directamente a una especie de pingüinos presente en la isla de Tierra del Fuego.
Se trata del pingüino papúa, también conocido como pingüino vincha o juanito, cuyos ejemplares se los identifica por “la franja blanca que le cruza la cabeza de ojo a ojo, como si llevara una vincha, y por su pico de color anaranjado-rojizo”.
Esta especie habita en islas subantárticas y en la Península Antártica, pero algunas colonias se establecieron más al norte, como la de la isla Martillo, en el Canal Beagle, donde las temperaturas son más altas que en el resto de su rango.
Los científicos detectaron que una ola de calor mató pichones de pingüino papúa en una colonia del Canal Beagle.
También descubrieron que “esa misma colonia adelanta su temporada reproductiva a un ritmo de dos días por año, lo que reduce la exposición de los pichones a los días más peligrosos del verano”.
La investigación detalla que se trata de uno de los pocos casos registrados en que el “adelanto fenológico”, es decir, el cambio en el calendario reproductivo provocado por el calentamiento de la primavera beneficia la supervivencia de los pichones de una especie adaptada al frío.
El estudio, publicado en la revista PLOS One, fue elaborado por las científicas Sabrina Harris y Andrea Raya Rey, del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC-CONICET) y de la organización WCS Argentina, y Ignacio Juárez Martínez y Tom Hart, de la Universidad Oxford Brookes, del Reino Unido
“El pingüino papúa tiene la capacidad de modificar su comportamiento según las condiciones del ambiente. A diferencia de muchas otras aves marinas, permanece en su colonia durante todo el año y puede ajustar la fecha en que pone sus huevos según el clima local” señala el informe.
Además, destacan que las colonias del “extremo norte de su distribución, como la de isla Martillo, están más expuestas a temperaturas elevadas que las del sur. Esa condición las convierte en un lugar clave para estudiar cómo el calor afecta a una especie cuyo cuerpo evolucionó para conservar el calor, no para perderlo”.
“Los pichones son los más vulnerables: su cuerpo está cubierto de plumón, una capa de pelusa que los protege del frío pero que no les permite liberar el exceso de calor interno. Sus principales vías para enfriarse son las patas y el jadeo, que consiste en respirar con el pico abierto para expulsar aire caliente”, se indica en el documento publicado en la revista científica.
Desde 2013, una cámara trampa, que es un dispositivo fotográfico automático que toma imágenes a intervalos regulares, registró imágenes de la colonia cada hora, entre las 6 y las 21 horas, durante cada temporada reproductiva completa, de septiembre a marzo.
El sistema permitió monitorear el comportamiento de los pichones sin perturbar la colonia donde los investigadores establecieron “18 grados como umbral de temperatura elevada para la región. Es el valor que supera el percentil 90 del promedio histórico de temperaturas máximas de enero y febrero en esa zona”.
Por encima de 20 grados, los pichones “tendieron a abandonar el área de nidificación para buscar sombra en arbustos cercanos o refrescarse en la playa”.
El episodio más grave del estudio ocurrió en enero de 2015 donde se detectó “una ola de calor de tres días con temperaturas de hasta 24 grados, cinco de los 32 pichones de la colonia murieron en menos de 45 minutos”.
Los investigadores descartaron “el hambre, los depredadores y las enfermedades como causas de muerte, dado que los pichones tenían un peso normal para su edad y no presentaban heridas ni signos de enfermedad”. (Agencia OPI Tierra del Fuego)