El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó este miércoles su rechazo categórico a la interferencia del Gobierno de Estados Unidos en el funcionamiento de la Justicia brasileña, calificando la situación como “inaceptable” e “injustificable”. A través de una declaración oficial titulada “Brasil es un país soberano y democrático”, el mandatario repudió las sanciones impuestas por Washington contra el juez del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes, en el marco de la Ley Magnitsky, una normativa que permite sancionar a extranjeros acusados de corrupción o violaciones graves a los derechos humanos.
En el pronunciamiento difundido en horas de la noche, Lula defendió la independencia del Poder Judicial como uno de los pilares de la democracia brasileña y advirtió que cualquier intento de debilitarlo representa una amenaza directa al sistema democrático. “Brasil es un país soberano y democrático que respeta los derechos humanos y la independencia de los poderes. La interferencia del Gobierno estadounidense en nuestra Justicia es inaceptable”, afirmó.
El presidente brasileño también cuestionó la supuesta participación de figuras locales en la promoción de estas sanciones, aludiendo sin nombrarlo directamente al diputado licenciado Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien habría solicitado medidas contra Moraes durante su contacto con el entorno del exmandatario estadounidense Donald Trump. “Fueron motivadas por la acción de políticos brasileños que traicionan a nuestra patria y a nuestro pueblo en defensa de sus propios intereses”, denunció Lula.
En paralelo, el presidente criticó duramente los nuevos aranceles del 50% impuestos por la administración estadounidense a ciertos productos brasileños, argumentando que se trata de una represalia política encubierta. Entre los motivos esgrimidos por la Casa Blanca figuran las causas judiciales en curso contra Jair Bolsonaro, incluyendo la acusación por intento de golpe de Estado, así como presuntas irregularidades en el tratamiento de contenidos por parte de plataformas digitales de origen estadounidense en territorio brasileño.
Lula defendió el accionar de la Justicia en estos casos y remarcó que Brasil no tolera la propagación de discursos de odio, racismo, pornografía infantil, estafas o violaciones a los derechos humanos. “La sociedad brasileña rechaza esos contenidos y defiende los valores democráticos”, aseguró.
En cuanto a las medidas comerciales impuestas, el mandatario fue tajante: “El Gobierno brasileño considera injustificable el uso de argumentos políticos para validar sanciones contra nuestras exportaciones”. (Agencia OPI Santa Cruz)