La disputa por la intermediación de los fondos públicos sumó un nuevo capítulo que excede la simple “modernización” del sistema. La ANSES oficializó el ingreso de Naranja X al selecto grupo de billeteras virtuales habilitadas para acreditar el pago de prestaciones sociales, una jugada que coloca al Grupo Financiero Galicia —dueño de la fintech y del banco homónimo— a competir directamente por el manejo de la liquidez de los sectores más vulnerables, un segmento donde Mercado Pago ya había logrado captar a más de 1 millón de usuarios desde octubre pasado.
Si bien la narrativa oficial presenta la medida como una ampliación de opciones para el usuario, la mecánica requiere una acción activa: el titular debe declarar ante el organismo previsional que elige esta vía de cobro. No es automático, es una migración de cartera. El universo en juego es gigantesco, ya que el régimen de Asignaciones Familiares alcanza a 9,3 millones de beneficiarios en Argentina, de los cuales más de 8 millones corresponden estrictamente a Asignaciones por Hijo. La apertura del sistema permite ahora que fondos de la Asignación Universal por Hijo, Prestación Alimentar, Programa Hogar y Vouchers Educativos, entre otros, fluyan hacia las arcas digitales de las financieras privadas.
El volumen de fondos en disputa y el próximo objetivo
Esta habilitación reaviva un mecanismo que había vuelto a funcionar a principios del año pasado, pero ahora con jugadores de peso bancario detrás de la fachada fintech. Por el momento, la medida se circunscribe a los beneficiarios de planes sociales y asignaciones de pago único o por embarazo.
Sin embargo, en el mercado financiero las versiones corren más rápido que las resoluciones administrativas. Fuertes rumores indican que el organismo previsional podría terminar habilitando a las billeteras virtuales para recibir también el pago de jubilaciones y pensiones. De concretarse, esto implicaría el traspaso del mayor flujo de caja constante del Estado nacional hacia las plataformas digitales, un negocio financiero de volumen incalculable que hoy retienen los bancos tradicionales. (Agencia OPI Santa Cruz)