El director de Epidemiología de la provincia, Juan Petrina, dependiente del Ministerio de Salud de Tierra del Fuego, descartó el origen local de un caso de hantavirus detectado en un crucero antártico en Ushuaia, luego de analizar las muestras recolectadas en el terreno.
El Instituto Malbrán coordinó las pericias biológicas junto a los equipos científicos de la provincia para determinar el nivel de riesgo en la capital fueguina. Los técnicos recolectaron roedores en diversos puntos de la localidad y comprobaron una presencia escasa del reservorio natural de la enfermedad.
La investigación conjunta desactivó las alarmas internacionales sobre el puerto austral, una terminal estratégica que concentra el 95% del tráfico de buques de turismo con destino a la Antártida. Los datos oficiales sepultaron las versiones de un brote nativo dentro del ejido urbano.
“El principal reservorio y transmisor de la enfermedad podemos decir que es bastante bajo, bastante escaso“, afirmó Juan Petrina ante las consultas sobre el alcance del relevamiento biológico. El funcionario defendió el blindaje sanitario de la infraestructura portuaria local.
Las planillas técnicas de la gestión estatal ratificaron la ausencia de circulación viral comunitaria en la zona. La administración central cerró el expediente ratificando la seguridad para los pasajeros y tripulantes que transitan por las terminales de la provincia. (Agencia OPI Tierra del Fuego)