(Por: Rubén Lasagno) – La reactivación simultánea de causas judiciales contra figuras claves del oficialismo y la oposición en Santa Cruz expone una matriz histórica en la provincia: la utilización del Poder Judicial no como garante de la ley, sino como herramienta de extorsión política.
De cara a las elecciones de 2027, asistimos a una guerra de “carpetazos” de baja intensidad entre el sector del gobernador Claudio Vidal y el del intendente de Río Gallegos, Pablo Grasso, ambos posibles candidatos, uno a la reelección y otro para llegar al sillón de calle Alcorta.
El despertar selectivo
No es casualidad que expedientes que durmieron el sueño de los justos durante años y que OPI Santa Cruz viene desarrollando en distintos informes, comiencen a moverse al unísono, sin llamar la atención debidamente. De hecho llaman la atención de todos, pero los medios callan sus opiniones y sus críticas. Por un lado, tenemos la causa del Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda (IDUV), que investiga la presunta cartelización de la obra pública y defraudación millonaria durante la gestión de Pablo Grasso, la cual como publicó OPI santa Cruz, sale del letargo tres años después de la denuncia original.
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Por el otro, la Justicia fija con inusitada celeridad “y rigor logístico” un juicio oral para marzo de 2027 contra Fernando Españón, actual funcionario de Vidal, por falsificación de documentos y abuso de autoridad en su etapa como intendente de 28 de Noviembre, de acuerdo a nuestra publicación de ayer que confronta significativamente con la misma denuncia del IDUV que dimos a conocer.
El mensaje entre facciones es claro: ambas tienen el poder de activar los resortes judiciales para condicionar al adversario y lo hacen de cara a la pelea política que se inicia con motivo de las elecciones generales del año que viene. El punto es que nadie tensará (seguramente) la cuerda hasta que ésta se corte.
La cara de la impunidad
Sin embargo, hay un límite que demuestra, precisamente, que “la sangre no llegará al río” y que todo se reduce a un juego de presiones mediáticas. La selectividad judicial queda brutalmente expuesta al observar qué causas avanzan y cuáles se encubren.
Note el lector que se desempolvan expedientes por fondos, obras e irregularidades burocráticas (IDUV, coparticipación, falsedad documental) tres años después de las denuncias donde a quien las presentó (el diputado Pedro Muñoz) no le permitieron ser querellante. Estas denuncias solo sirven para el apriete político de parte del gobierno al hoy jefe de la oposición K.
Respecto de las acciones judiciales contra Fernando Españón, las tres denuncias por abuso sexual, una de ellas con acceso carnal, que pesan sobre el ex intendente, continúan inmovilizadas en el escritorio del juez Yance. Es decir, que acá se utiliza “el mal menor”, solo con la clara intención de mover el avispero político y meterle presión a Claudio Vidal.
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Cuando la Justicia avanza sobre el fraude administrativo para generar daño electoral, pero garantiza impunidad ante delitos contra la integridad sexual, queda claro que no hay voluntad de depuración institucional, sino un mero intercambio de rehenes políticos.
La campaña es mi gestión
En el fondo, esta disputa entre Grasso y Vidal, expone la debilidad estructural de ambos espacios. Tanto la administración provincial de Vidal como la gestión municipal de Grasso enfrentan un fuerte desgaste ante la opinión pública por la falta de respuestas a los problemas reales de los riogalleguenses y/o los santacruceños.
Tengamos en cuenta que hay un axioma político insoslayable en la realidad de cualquier candidato con antecedentes de gestión como es el caso de Grasso y de Vidal. La frase prácticamente sentenciosa es “La campaña es mi gestión”.
Dicho esto, cada uno de ellos, en el 2027, más allá de los actos partidarios, el regalo de zapatillas, comida o césped sintético, la autovía, los parques de dinosaurios, las casas entregadas sin servicios etc, va a ser puesto bajo la lupa inquisidora de los votantes, en base a los logros que hayan tenido en su gestión y particularmente, desde OPI, nos vamos a encargar de reflotar las veces que sea necesario, todas y cada una de esas acciones, tanto en el orden municipal con 6 años de “experiencia” por parte de Pablo Grasso como los cuatro del gobierno provincial de Claudio Vidal y el SER que intentará repetir mandato.
Al carecer de gestiones sólidas para exhibir como plataforma electoral, ambas facciones recurren a la judicialización de la política. Es una guerra fría que simula buscar transparencia, pero que en realidad solo busca administrar el daño ajeno para sobrevivir en un escenario donde los dos sectores llegan, en términos de credibilidad, electoralmente dinamitados.
No pueden mostrar nada
Tanto las gestiones del intendente en Río Gallegos como la de Vidal en la provincia, son administraciones horrendas desde todo sentido.
No hay políticas de Estado; cunde la corrupción, los negociados, el amiguismo, la cartelización de la obra pública, la inacción social, el abandono de la infraestructura, la desinversión en seguridad, educación, salud y la acción social, entre otros.
Ambas asoman como gestiones empobrecidas conceptualmente y que han empobrecido al pueblo, le han quitado derechos (en ambos órdenes), han demostrado cero planificación en el orden social y político, carecen de personal idóneo para la realización de tareas específicas que requieren profesionalismo y capacidad de gestión; ambos (Grasso y Vidal) son producto de la misma matriz kirchnerista, comparten los mismos intereses sectoriales y solo se desvinculan por un interés político propio; son egoístas, ególatras, incapaces, mentirosos, narcisistas e inútiles de toda inutilidad, además de ser culturalmente muy limitados y no haber aprendido las reglas básicas del comportamiento político/social que debe cuidar un candidato y más cuando usa a su gestión (y los fondos públicos) para catapultar su ambición y proyectar una sobrevida política en Santa Cruz (de ser posible) eterna.
Los déficit de capacidad política personal que tienen ambos, más la inhabilidad para gestionar la cosa pública, sumado a la voracidad de poder y dinero que ostentan en la función pública, en el tiempo que les ha tocado “gestionar”, es una imagen que no pueden sustituir con palabras o dádivas. Solo juega en favor de ellos la ausencia de recambio. Y eso es algo muy propio del kirchenrismo: no dejar armado los cuadros sucesorios hasta que los capitanes del desastre se agoten, como pasó con los padres del borrego: Néstor y la condenada.
Y Santa Cruz hoy, padece esa orfandad política. No hay recambio y lo que hay, como es el caso de Jairo Guzmán de LLA, espanta al más pintado, por lo tanto, en un mar de carencias, el pescador con la peor caña, puede llegar a sacar el mejor pez sin esforzarse demasiado. Y en esto la culpa no es de Grasso y Vidal, que saben lo que quieren hacer: permanecer a como dé lugar y de ser posible, impunes; la culpa verdadera es suya y mía cuando ponemos el voto en una urna sin repasar, siquiera, qué hicieron, qué pretenden y cómo lo quieren usar nuevamente a Ud y a mí cada dos o cuatro años.
Los reyes del populismo
Muchos de los votantes de estos dos “candidatos” creen que la leche viene del sachet y la luz de la tecla y hacia esos, precisamente, apuestan sus fichas tanto Grasso como Vidal.
El votante medio de estas facciones peronistas/kirchneristas ignoran el esfuerzo, el trabajo o los procesos complejos necesarios para obtener los bienes y servicios cotidianos. Cuánto más en Santa Cruz donde ni los de antes ni los de ahora y menos los que se ofrecen, tienen la mínima experiencia de haber pagado un sueldo en la actividad privada.
El público-blanco de ambos son aquellos que se acostumbraron a los planes, a los ingresos en cooperativas, al trabajo en el Estado como púnica salida (caso paradigmático: Santa Cruz), a las ayudas con subsidios de todo tipo y color, que sucumben ante las zapatillas y los electrodomésticos; hacia ellos van dirigidas sus campañas. El comerciante que cierra por falta de políticas, altos impuestos, gravámenes y costos inalcanzables, el laburante que no llega a fin de mes, el docente que debe tener tres turnos para sobrevivir… a esos, difícilmente los puedan convencer con sus limitados discursos.
Estos dos candidatos (pero hay muchos más en la fauna, por cierto) trabajan para captar a quienes tienen una visión superficial o excesivamente cómoda de la vida y que por generaciones el kirchnerismo les demostró que el Estado es el “Transformers” omnipresente que le resuelve todos los conflictos, sin que deba mover un dedo.
La concepción política de candidatos como Grasso y Vidal (hay otros como Guzmán, Carambia, etc) cultivan esta modalidad de hacer política y promueven la ignorancia sobre el origen de las cosas para que el otro crea que todo aparece “por arte de magia” y se las proveen ellos desde el Estado.
Imponen la idea del Estado paternalista que tiene soluciones mágicas, “administra” los recursos y derrama los beneficios en cuenta gotas, dosificando la medicina para que el paciente (votante) haga lo necesario en su zona de confort sin aspirar a nada más, porque tiene todo servido. Y siempre hay alguno que como dije, cree que la leche viene del sachet y la luz de la tecla; es típico de populismo más berreta (si es que hay algún populismo mejor).
Le pido al lector que repase los “discursos” y las acciones últimas del gobernador y el intendente. Lo que hacen es de manual.
Y me da la sensación que esta movida judicial, es parte de ese circo mediático que intentan imponerle a una sociedad la cual, seguramente, va a merituarlos por lo que han hecho hasta aquí y no por las sandeces que dicen, subestimando a quien tiene en sus manos la mejor y más letal arma para corregir estos defectos: el voto. (Agencia OPI Santa Cruz)