La tensión en las calles santafesinas parece encontrar un cauce político tras las horas de incertidumbre. El ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, buscó bajar el tono del enfrentamiento y aseguró que el gobierno provincial jamás cerró las puertas al diálogo con los efectivos que reclaman por sus bolsillos y sus herramientas de trabajo.
El funcionario santafesino reconoció que la administración comprende el fondo de las demandas salariales. Como gesto para destrabar la crisis, confirmó que los agentes sancionados dejarán la situación de disponibilidad de forma inmediata. Es una ficha que la gestión mueve para calmar los ánimos en una fuerza que se siente postergada.
Pablo Cococcioni instó al grupo reducido que mantiene la protesta a que retome sus funciones habituales. La orden es clara ya que los oficiales deben pasar por la jefatura, retirar sus armas reglamentarias y reintegrarse al servicio sin más dilaciones.
El ministro valoró la muestra de voluntad que dieron los uniformados al acatar el pedido de las autoridades. Ese paso previo permitió que los referentes de la protesta ingresaran a la Sede de Gobierno para una reunión formal. El Ejecutivo provincial busca demostrar que mantiene el control de la seguridad en Santa Fe y Rosario.
En el Palacio de Gobierno, Pablo Cococcioni compartió el estrado con el ministro de Economía, Pablo Andrés Olivares. La presencia de la billetera provincial en la conferencia no es casual. La seguridad de los ciudadanos depende hoy de que los números cierren para quienes deben protegerlos en las calles.
Mientras tanto, la provincia mantiene el puente tendido con la Nación. El ministro confirmó que el contacto con su par nacional, Alejandra Monteoliva, es permanente. Para el ciudadano de a pie, esta tregua administrativa significa que la custodia de sus barrios no quedará desamparada en medio de una puja presupuestaria. (Agencia OPI Santa Cruz)