La deuda total de los hogares en Estados Unidos alcanzó un nuevo techo de 18,78 billones de dólares al cierre del cuarto trimestre de 2025, lo que representa un incremento intertrimestral de 191.000 millones de dólares. Según el último Informe Trimestral sobre Deuda y Crédito de los Hogares del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, este crecimiento en el volumen de deuda coincide con un deterioro generalizado en la capacidad de pago de los consumidores. A fines de diciembre, el 4,8% de la deuda pendiente se encontraba en alguna etapa de morosidad, marcando un aumento de 0,3 puntos porcentuales respecto al tercer trimestre. El escenario actual expone una presión creciente sobre las finanzas familiares en un contexto de expansión del crédito y encarecimiento del costo de vida.
El análisis de los flujos hacia la morosidad temprana muestra un comportamiento desigual entre los distintos instrumentos financieros. Mientras que los préstamos para automóviles y otras categorías de deuda se mantuvieron estables, las hipotecas y los préstamos estudiantiles registraron un incremento en las transiciones hacia el incumplimiento inicial. Este fenómeno sugiere que las obligaciones a largo plazo están comenzando a resentirse con mayor fuerza. La Reserva Federal de Nueva York destaca que, aunque los niveles generales de deuda crecen de manera moderada, la tendencia al alza en la morosidad hipotecaria es un indicador clave de la salud financiera del sector doméstico en el cierre del año.
La transición hacia la morosidad grave también experimentó variaciones que exigen atención técnica sobre el perfil del deudor estadounidense. Los saldos de tarjetas de crédito, las hipotecas y los préstamos estudiantiles mostraron aumentos ligeros en sus tasas de incumplimiento severo. En contraste, los préstamos para automóviles y las líneas de crédito con garantía hipotecaria presentaron disminuciones marginales en este rubro. Wilbert van der Klaauw, asesor de investigación económica de la Reserva Federal de Nueva York, señaló que si bien las tasas de morosidad hipotecaria permanecen cerca de niveles históricamente normales, el deterioro actual no es uniforme y muestra una preocupante concentración geográfica y económica.
La segmentación del incumplimiento revela una brecha de vulnerabilidad vinculada al valor de los activos y el nivel de ingresos. Según van der Klaauw, el empeoramiento de los indicadores de pago se concentra principalmente en las zonas de bajos ingresos y en aquellas regiones que han experimentado una baja en los precios de la vivienda. Esta correlación directa entre la caída del valor patrimonial y la incapacidad de sostener los compromisos financieros subraya la fragilidad de los hogares en áreas económicamente deprimidas. El informe finaliza exponiendo que la deuda acumulada de 18,78 billones de dólares constituye el esqueleto de una economía doméstica que enfrenta dificultades crecientes para cumplir con sus obligaciones crediticias básicas. (Agencia OPI Santa Cruz)