Los mercados energéticos globales operan bajo extrema tensión este jueves tras el despliegue de buques de guerra de Estados Unidos en las proximidades de Irán. El crudo Brent, referencia obligada para el sector, avanza un 1,05% posicionándose en 71,07 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) alcanza los 65,86 dólares con una subida similar. La escalada bélica ya había provocado un salto superior al 4% durante el miércoles, reflejando el pánico de los operadores ante posibles interrupciones estructurales del suministro.
El foco de conflicto se centra en el estrecho de Ormuz, una arteria estratégica por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Informaciones provenientes de medios estatales iraníes confirmaron que el paso fue cerrado durante varias horas el martes, sumado a un aviso de lanzamiento de cohetes en el sur del país programado para hoy. Esta maniobra de asfixia logística es el principal motor de la volatilidad actual.
El fracaso diplomático y la opción militar
Pese a los intentos de acercamiento en Ginebra, la Casa Blanca reconoció que persisten diferencias insalvables entre las naciones. En este contexto de parálisis negociadora, el vicepresidente JD Vance fue taxativo al declarar que Washington analiza abandonar el compromiso diplomático para buscar “otra opción”, mientras el presidente Donald Trump evalúa formalmente la ejecución de una acción militar directa contra Teherán.
Para agravar el cuadro financiero, el Instituto Estadounidense del Petróleo (API) reportó una caída en las reservas de crudo, gasolina y destilados durante la semana pasada. El dato demolió las expectativas de los analistas, que proyectaban un aumento de 2,1 millones de barriles, sumando presión alcista a un barril que ya se encuentra en sus valores más altos desde fines de enero. (Agencia OPI Santa Cruz)