El titular del Palacio de Hacienda, Luis Caputo, pronosticó la irrelevancia del kirchnerismo para las elecciones presidenciales de 2027 y prometió una victoria oficialista por una diferencia de entre 30 y 40 puntos. Pese al optimismo discursivo desplegado durante el 49º aniversario de la Fundación Mediterránea en Córdoba, el funcionario debió reconocer que el mercado financiero aún no pricea ese escenario de hegemonía política y mantiene vigente el denominado riesgo opositor en sus proyecciones de inversión.
Para justificar por qué el riesgo país debería ubicarse por debajo de los 200 puntos, el ministro enumeró una serie de hitos alcanzados entre enero de 2025 y enero de 2026. Entre las variables mencionadas, destacó el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, los pactos comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea, y las leyes sancionadas en el Congreso. Sin embargo, admitió la dificultad de predecir a los inversores frente a una oposición que, según el análisis de las pizarras, sigue activa en la escena política nacional.
El programa económico mantiene como ancla fiscal el equilibrio financiero, definido por el propio ministro como el corazón del modelo. Aunque la narrativa oficial promete una baja sistemática de impuestos y regulaciones para traccionar la inversión del sector privado, la matriz productiva requiere inexorablemente de una expansión del crédito interno, una herramienta que el país hoy no posee debido a la falta de un mercado de capitales sólido.
Sobre el plano del empleo, el Gobierno defiende instrumentos como el Fondo de Asistencia Laboral y el nuevo régimen de contrataciones como la única salida frente a una estructura que mantiene al 50% de los trabajadores en la informalidad. En este punto, el discurso oficial responsabiliza a las gestiones anteriores por sostener un sistema ineficiente y regresivo que encarece el costo de contratación.
En el terreno de la política monetaria, la consolidación de las bandas cambiarias y la acumulación de reservas del Banco Central dependerán estrictamente de la profundidad del mercado de cambios y la demanda real de dinero. Una ecuación técnica que los operadores de la City porteña todavía observan con cautela, a la espera de que las promesas de apertura se traduzcan en variables sólidas que no dependan exclusivamente del endeudamiento externo que la actual gestión busca erradicar. (Agencia OPI Santa Cruz)