Con un aumento acumulado del 24,3% en dólares desde finales de febrero de 2026, el precio de la nafta en Argentina lidera las subas en los países exportadores de petróleo de América Latina tras el inicio del conflicto en Medio Oriente. El incremento en los surtidores locales duplica el registro de México y supera por cinco veces la suba de Brasil, según el último informe del Instituto Argentina Grande (IAG).
Surtidores caros con recaudación petrolera récord
Los datos oficiales exponen una contradicción estructural entre el ingreso de divisas y el costo interno de la energía. El sector petrolero privado y estatal generó un saldo positivo de U$S 1.983 millones en abril de 2026, una cifra que contrasta con el promedio de U$S 832 millones liquidado mensualmente durante el último año.
A pesar de esta liquidación récord de divisas al Banco Central, el informe del IAG detalla que los consumidores locales pagan el litro de nafta un 23% más caro que en Estados Unidos y un 6% por encima de Brasil. El litro de nafta súper en el mercado interno cotizaba a U$S 1,12 antes del conflicto en Irán y escaló hasta los U$S 1,40 en junio de 2026.
En el mismo período de tres meses, el valor en Brasil varió de U$S 1,23 a U$S 1,31, mientras que en el mercado norteamericano pasó de U$S 1,05 a U$S 1,14. Esta evolución implicó un incremento nominal promedio de $388 para la nafta súper y de $372 para la opción premium en las estaciones de servicio del país.
Este encarecimiento del insumo logístico representó un costo extra acumulado de $116.600 por hogar con automóvil durante el último trimestre, a razón de un gasto adicional de $38.874 mensuales. La suba real del precio del combustible alcanza el 59,5% desde el inicio de la administración de Javier Milei.
El ajuste fiscal mediante el impuesto a los combustibles
La carga tributaria aplicada por la Secretaría de Energía explica una parte central de la suba en los surtidores. Bajo la gestión de Javier Milei, el impuesto a los combustibles que grava el litro de nafta subió un 230% en términos reales, provocando que la participación del tributo sobre el precio final saltara del 8,89% en noviembre de 2023 al 18,54% en mayo de 2026. Sin este componente impositivo, el aumento neto de la nafta hubiese sido del 41%.
El Poder Ejecutivo retiene estos fondos específicos en la Tesorería General de la Nación para exhibir el frente fiscal equilibrado. La Dirección Nacional de Vialidad (DNV) contaba con una asignación legal de $1,8 billones proveniente de esta recaudación para obras de infraestructura vial e hídrica, pero el organismo estatal ejecutó solamente $0,7 billones.
Los $1,1 billones restantes que por ley debían financiarse para el mantenimiento de las rutas nacionales quedaron congelados en el Palacio de Hacienda para sobredimensionar el superávit primario de la administración central. Como consecuencia directa de los precios internos, el consumo de nafta súper en las estaciones de servicio cayó un 1,8% en el primer cuatrimestre contra 2025 y arrastra una contracción del 4,3% en comparación con el mismo lapso de 2023. (Agencia OPI Santa Cruz)