El consumo de bienes y servicios en los hogares argentinos registró una caída del 3,4% interanual durante febrero de 2026. Los datos de la consultora Scentia confirman el segundo retroceso consecutivo del indicador, con un impacto directo en los canales de comercialización masiva. La contracción del volumen de ventas evidencia la incapacidad de los ingresos para seguir el ritmo de los precios, a pesar de que el rubro específico aumentó por debajo del índice general.
La performance de los distintos canales de venta durante el segundo mes del año muestra cifras negativas de forma sistémica:
- Supermercados: caen 5,9% interanual.
- Autoservicios de cercanía: bajan 3,8%.
- Mayoristas: retroceden 3,6%.
- Farmacias: declinan 2,9%.
Si se analiza la variación mensual inmediata, el deterioro se acelera. En la comparación respecto a enero de 2026, las mermas registradas fueron del 6,3% en supermercados, 6,3% en autoservicios, 6,4% en mayoristas y 5,8% en farmacias. El indicador general mensual marcó un retroceso del 9,1%. La única excepción en este escenario de contracción fue el ecommerce, que anotó una suba del 26,5% entre febrero de 2025 y el mismo mes de 2026.
La documentación estadística del INDEC convalida esta tendencia de largo plazo. Al comparar el cierre de 2025 con los registros de 2023, la pérdida de profundidad del mercado interno es drástica: la indumentaria cayó un 24%, los supermercados un 19% y los autoservicios un 13,5%. En la actualidad, el nivel de consumo cotidiano de las familias se ubica casi 13 puntos por debajo del promedio del año 2023.
Existe una distorsión técnica en la medición del consumo privado como componente del PBI. Mientras la canasta básica se contrae, el indicador agregado muestra una expansión explicada exclusivamente por sectores de alto poder adquisitivo. Según los anexos oficiales, durante el último ciclo se registraron subas del 71% en la compra de inmuebles, 55% en turismo emisivo y 36% en la venta de autos. La excepción en sectores de menores ingresos es la venta de motos, que creció un 37% debido a su uso como herramienta de trabajo y sustituto económico de transporte.
El desglose del ajuste por categorías en las góndolas durante febrero de 2026 detalla la selectividad del gasto:
- Bebidas sin alcohol: caída del 12,3%.
- Impulsivos (golosinas): descenso del 10,3%.
- Perecederos: baja del 7,5%.
- Bebidas con alcohol: retroceso del 7,4%.
- Higiene y cosmética: contracción del 7%.
- Desayuno y merienda: merma del 3,7%.
- Limpieza del hogar y ropa: reducción del 3,2%.
- Alimentación: caída del 2,6%.
La dinámica inflacionaria condicionó el volumen de la canasta pese a que los precios de consumo masivo se movieron al 19,4% interanual, frente a un IPC general que alcanzó el 31%. Esta diferencia de 11,6 puntos porcentuales no bastó para sostener las ventas. En el sistema financiero, el impacto se tradujo en un incremento de la mora en créditos inferiores a $1.000.000, un estrato de financiamiento que la banca técnica vincula directamente con el endeudamiento para la compra de alimentos y artículos de primera necesidad. (Agencia OPI Santa Cruz)