(OPI TdF) – La industria de Tierra del Fuego registró una pérdida de 3.000 puestos de trabajo durante los últimos meses ante el retroceso del consumo y la apertura de las importaciones. El sector fabril enfrenta una crisis de actividad que ya redujo de 11 a solo 4 las plantas textiles operativas en la provincia, mientras el ingreso de mercadería ilegal acapara casi la mitad de las ventas de telefonía móvil.
Alberto Garofalo, apoderado de la Cámara Fueguina de Industria Nacional (CAFIN), aclaró que la reciente vigencia de un régimen nacional de manufactura no altera el subrégimen industrial de la isla. El directivo explicó que el Poder Ejecutivo Nacional amplió una normativa existente desde los principios de los 2000, aunque introdujo modificaciones técnicas para flexibilizar exigencias y otorgar beneficios financieros a las empresas exportadoras del continente.
El nuevo esquema permite a las compañías importar insumos sin cancelar tributos de forma inmediata, bajo la condición de transformar y exportar los materiales en un plazo determinado. Garofalo detalló que el sistema difiere el pago de impuestos para evitar el castigo financiero que implicaba el esquema anterior, donde las firmas pagaban los gravámenes y esperaban el recupero tras la venta externa. El régimen también facilita la incorporación de proveedores al circuito productivo, elimina garantías previas y habilita el ingreso de bienes de capital mediante leasing.
A pesar de estas facilidades para el resto del país, el representante de CAFIN descartó cualquier efecto directo sobre las plantas locales. Tierra del Fuego no compite en este segmento porque su perfil productivo carece de orientación exportadora. El dirigente recordó que la provincia perdió esta capacidad a principios de los 90, cuando la administración central eliminó los reembolsos adicionales que permitían a la industria fueguina compensar los costos logísticos frente a los mercados internacionales.
La realidad actual de las fábricas fueguinas muestra un deterioro profundo por la contracción de la demanda. Garofalo confirmó la merma de 3.000 trabajadores en la dotación total del sector. El rubro textil padece una competencia externa feroz que ya provocó el cierre de 7 fábricas en el distrito. La confección local no logra sostenerse frente a los productos importados que inundan los canales de venta nacionales.
El sector electrónico atraviesa un escenario similar de parálisis. Además de la caída de ventas, el rubro enfrenta una distorsión estructural en el mercado de celulares. El apoderado de la cámara empresaria denunció que el 40% del mercado nacional se abastece hoy mediante el contrabando. Esta situación genera una referencia de precios imposible de alcanzar para la producción fueguina, que debe cumplir con cargas impositivas y procesos legales que el comercio ilegal omite.
Respecto a las políticas oficiales para incentivar el consumo, el dirigente criticó el sistema de venta directa desde Tierra del Fuego al continente implementado por el Gobierno nacional. El mecanismo no cumplió las expectativas de las empresas, que mantuvieron su escepticismo sobre los aportes reales de esta medida desde su lanzamiento. El representante empresarial considera que la solución requiere herramientas más profundas para reactivar la capacidad instalada que hoy permanece ociosa.
CAFIN propuso formalmente flexibilizar el Decreto 479 para autorizar la sustitución de productos dentro del régimen industrial. Esta reforma permitiría a las plantas fabricar nuevos artículos y explorar nichos de mercado diferentes a los actuales. La decisión final permanece bajo la órbita de las autoridades nacionales, quienes mantienen el esquema rígido que limita la reconversión productiva. Si el Estado nacional no modifica esta normativa, las empresas solo podrán simplificar procesos para reducir costos, una estrategia insuficiente para recuperar el empleo perdido en la provincia. (Agencia OPI Tierra del Fuego)