Donald Trump y Xi Jinping abrieron este jueves las negociaciones formales en el Gran Salón del Pueblo de Beijing. Los jefes de Estado abordaron la guerra en Medio Oriente, las tensiones comerciales mundiales y la situación geopolítica de Taiwán.
El encuentro frente a la plaza Tiananmén demandó poco más de dos horas. La comitiva norteamericana integró a funcionarios del gobierno y directivos de empresas clave:
- Marco Rubio, secretario de Estado.
- Pete Hegseth, secretario de Defensa.
- Elon Musk, directivo de Tesla.
- Jensen Huang, líder de Nvidia.
- Tim Cook, representante de Apple.
Los medios estatales chinos difundieron una advertencia directa del líder anfitrión. Xi reconoció que un mal manejo diplomático sobre la cuestión de Taiwán precipitará un “conflicto” entre las potencias. Minutos antes, durante una presentación pública, el dirigente apuntó que ambos países “deberían ser socios en lugar de oponentes”. Trump elogió al presidente local y vaticinó “un futuro fantástico juntos”.
La crisis energética global dominó el tramo privado de las conversaciones. Los mandatarios analizaron el rol de Irán respecto a las trabas de navegación sobre el estrecho de Ormuz. Las delegaciones repudiaron el avance iraní en la producción de armas nucleares y exigieron la normalización del tráfico marítimo en la zona del golfo Pérsico.
Funcionarios estadounidenses adelantaron los objetivos económicos de la visita a territorio asiático. Las autoridades de Washington buscan cerrar pactos vinculados a las exportaciones agrícolas y tecnológicas. La gestión norteamericana también apunta a fortalecer la fabricación de chips dentro de sus propias fronteras.
La jornada diplomática sumó una recorrida conjunta por el histórico Templo del Cielo, símbolo cultural de Beijing y patrimonio mundial de la UNESCO. El gobierno de China preparó un banquete de Estado para continuar las actividades protocolares del cronograma. (Agencia OPI Santa Cruz)