El método “Rigideces Base” exige tres horas de escaneo con acelerómetros y una de procesamiento. Su precisión ya superó pruebas de campo en Estados Unidos frente a sistemas globales menos exactos.
La mitigación del riesgo en América Latina cuenta con un nuevo instrumento diseñado para evitar colapsos urbanos. El investigador Ramsés Rodríguez Rocha, adscrito al Instituto Politécnico Nacional (IPN) de México, desarrolló un algoritmo capaz de localizar fallas estructurales ocultas en edificios afectados por terremotos. El sistema detecta la pérdida de firmeza en vigas o columnas sin necesidad de destruir componentes o retirar elementos como plafones.
Según los datos provistos por el creador a la agencia de noticias Xinhua, el método denominado “Rigideces Base” opera bajo dos modalidades. La primera alternativa exige instalar acelerómetros temporales durante 3 horas, requiriendo 1 hora adicional para procesar la información; la segunda opción fija sensores de forma continua para monitorear la salud del inmueble. “Supongamos que tembló, podemos llegar, tomar decisiones, aplicar el método y este nos diría qué elementos se han dañado y en qué magnitud”, precisó el especialista.
Los resultados técnicos alimentan una métrica de semáforo. El color verde ratifica la integridad de la construcción. El indicador amarillo advierte un deterioro moderado que obliga a evacuar para aplicar medidas de reforzamiento. El nivel rojo sentencia la demolición irrefutable de la infraestructura. Esta capacidad de revisión detallada supera a los mecanismos vigentes a escala global, los cuales carecen de precisión al registrar desperfectos únicamente por piso.
Geográficamente, el territorio mexicano enfrenta una constante amenaza telúrica producto de la interacción de cinco placas tectónicas: Norteamérica, Cocos, Pacífico, Rivera y Caribe. Frente a esta vulnerabilidad geológica, el académico sugirió utilizar la herramienta prioritariamente en la Ciudad de México. La recomendación abarca edificaciones que superen los 15 años de antigüedad, inmuebles que sufrieron cambios de uso o instalaciones sometidas a sismos de alta densidad.
El código ya documentó su eficacia operativa en terreno internacional. Ingenieros ejecutaron la medición en un hotel de California, Estados Unidos, comparando el diagnóstico digital con la ubicación física de las grietas. Recientemente, investigadores aplicaron este mismo protocolo técnico de verificación sobre uno de los edificios pertenecientes al propio IPN. (Agencia OPI Santa Cruz)