El intercambio de fuego balístico reactivó bloqueos financieros contra líderes persas. Las tropas iraníes atacaron países limítrofes que fungen como mediadores regionales frente al riesgo naviero mundial.
El colapso del acuerdo de paz provocó el martes y miércoles pasados los mayores bombardeos mutuos recientes en Oriente Medio. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sepultó el alto el fuego pactado en abril tras acusar a la República Islámica de Irán de orquestar un plan de magnicidio. Conforme a los expedientes oficiales de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, Washington aplicó nuevas sanciones contra facilitadores vinculados al líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei.
Frente a las recientes restricciones financieras, el rechazo oficial operó este sábado. Abbas Araghchi, ministro de Exteriores iraní, acusó a la contraparte de quebrar el documento firmado el 17 de junio. “Irán ha cumplido hasta ahora con su palabra, a diferencia del llamado secretario del Tesoro de Estados Unidos, que está violando el párrafo 9 del memorando de entendimiento“, denunció el canciller mediante la red social X, aludiendo a la cláusula que prohíbe imponer castigos adicionales a Teherán.
El viernes, Trump ratificó el fin de la tregua a través de la plataforma Truth Social. Allí aseveró que el pacto estaba terminado, aunque aceptó mantener canales de comunicación bajo una supuesta solicitud persa. Un portavoz de la diplomacia iraní desmintió tal versión categóricamente; aclaró que su gobierno no remitió ninguna petición de diálogo hacia la administración norteamericana.
Sobre el terreno, el epicentro militar radica en el estrecho de Ormuz, ruta marítima por donde transita una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos. Los registros militares indican que fuerzas estadounidenses atacaron posiciones iraníes tras responsabilizarlas de sabotear tres buques comerciales en la zona. Como represalia táctica, las tropas persas dispararon contra Kuwait, Baréin y Qatar; esta última nación actuaba como mediadora directa en el conflicto.
Ante el riesgo naviero global, las autoridades de la república islámica insistieron en controlar dicho corredor estratégico. Araghchi programó un viaje oficial hacia Omán para evaluar el tránsito marítimo, coyuntura en la que el régimen evalúa imponer tarifas de peaje a los cargueros mercantes que atraviesen el paso durante las hostilidades. (Agencia OPI Santa Cruz)