El Senado someterá a votación la reducción de 44 a 40 horas semanales antes de la segunda vuelta electoral, mientras ambos candidatos polarizan en torno a reformas laborales y penitenciarias.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, candidato a la reelección por el Partido de los Trabajadores (PT), desafió al senador Flávio Bolsonaro, aspirante presidencial por el Partido Liberal (PL), a respaldar la reforma constitucional que reduce la carga de trabajo semanal, frente a la propuesta de flexibilización horaria defendida por el legislador opositor.
Durante una plenaria partidaria con legisladores, el mandatario emplazó a su contrincante a definir el voto de su bancada parlamentaria: “Quiero ver cómo va a votar Flávio Bolsonaro. Lo desafío a votar un favor. Y lo reto a pedirle al PL que vote un favor”. La postura del aspirante del PL sostiene un esquema de libre pacto individual. En declaraciones emitidas un martes, Bolsonaro argumentó: “Nuestra propuesta es dar libertad para que el trabajador arme su jornada de trabajo conforme a su posibilidad y necesidad. Quien quiera trabajar más trabajará más, quien quiera trabajar menos tendrá el derecho de priorizar otras cosas en su vida”.
Frente a esa alternativa, Lula da Silva rechazó cualquier esquema optativo al calificarlo de acuerdo leonino perjudicial para los asalariados y ratificó: “Así que no hay negociación posible. Es reducir la jornada laboral a cinco días de trabajo y dos de descanso”. La Propuesta de Enmienda Constitucional suprime la escala de seis días laborales por uno de descanso y fija el límite en 40 horas semanales, por debajo del techo legal de 44 horas semanales.
El titular del Senado, Davi Alcolumbre, comunicó que el plenario legislativo deliberará y votará el texto antes de la segunda vuelta presidencial, fijada para el domingo 25. La agenda del Ejecutivo incluye además la enmienda de Seguridad Pública, diseñada para coordinar las acciones entre la Unión, los estados y los municipios frente al crimen organizado.
Respecto a este proyecto, el jefe de Estado argumentó que las administraciones estaduales “no pueden asumir” las facultades fijadas por la Constitución de 1988. El plan oficial contempla fortalecer a la Policía Federal, la Policía Caminera Federal y la Policía Penitenciaria, crear un Ministerio de Seguridad Pública y convertir 138 unidades penitenciarias en establecimientos de máxima seguridad, bajo la directriz proselitista: “Para el pueblo trabajador: protección; para el bandido: prisión”.
La confrontación parlamentaria coincide con el tramo decisivo de la campaña electoral. En la primera vuelta celebrada el domingo pasado, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos, superando a Lula da Silva, quien alcanzó el 45,16% de los votos válidos. (Agencia OPI Santa Cruz)