La redacción del medio ruso fundado por Mijaíl Gorbachov apagará sus servidores el 9 de noviembre tras denunciar la confiscación de su imprenta, el bloqueo total de donaciones y la persecución penal contra sus periodistas.
El periódico independiente ruso Nóvaya Gazeta anunció el cese definitivo de sus operaciones tras denunciar presiones directas de los servicios de seguridad del Kremlin. El redactor jefe del medio, Serguéi Sokolov, confirmó la decisión mediante una declaración difundida en video donde ratificó que la redacción fue forzada a detener sus actividades informativas tras tres décadas de cobertura sobre corrupción, acciones militares y violaciones a los derechos fundamentales.
Nóvaya Gazeta denunció formalmente que el Servicio Federal de Seguridad (FSB), el Ministerio de Justicia y la Fiscalía articularon un bloqueo financiero y operativo absoluto contra la estructura del diario en Rusia. Sokolov afirmó en su declaración que “las autoridades rusas, los servicios especiales rusos, han obligado a la redacción a poner fin a su trabajo”. El directivo comunicó que el 9 de noviembre se concretará el cese total: “El 9 de noviembre apagaremos la luz en nuestra casa, donde vivimos 30 años, apagaremos los servidores y nos marcharemos. El periódico ya no existe”.
La ofensiva estatal incluyó la inhabilitación del sistema digital de donaciones de lectores, la confiscación de su imprenta y la prohibición de publicar material tanto impreso como digital tras la revocación de su licencia en 2022. Previamente, en septiembre, el medio fue clasificado formalmente bajo la categoría de agente extranjero, mientras que su filial en el exilio, Nóvaya Gazeta Europa, recibió la calificación de organización indeseable. El acoso procesal derivó en el allanamiento del domicilio y la detención de Sokolov el 15 de octubre, en el marco de la causa penal abierta contra el periodista Oleg Rolduguin, recluido bajo arresto domiciliario desde abril.
Nóvaya Gazeta y tres décadas de investigaciones sobre el poder ruso
Nóvaya Gazeta comenzó sus publicaciones en 1993 con el respaldo económico del expresidente soviético Mijaíl Gorbachov, consolidándose como la principal referencia del periodismo de investigación sobre los desvíos institucionales en Rusia. La redacción impulsó coberturas documentadas sobre la corrupción de las élites, el accionar de la compañía militar privada Wagner, la persecución a las minorías sexuales en Chechenia y los abusos cometidos por las Fuerzas Armadas rusas. Su exeditor jefe, Dmitri Murátov, galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 2021, fue víctima de un ataque químico que comprometió su visión de gravedad sin que la justicia rusa imputara a los agresores identificados.
El costo humano de la cobertura del diario comprende el asesinato de 6 periodistas y colaboradores desde su fundación. Entre las víctimas figura Anna Politkóvskaya, quien documentaba crímenes en el Cáucaso y cuyo homicidio a tiros en Moscú cumplió dos décadas de conmemoración. La conducción editorial comunicó que publicará una edición final antes del cierre total de sus plataformas informativas. (Agencia OPI Santa Cruz)






