El presidente Pedro Sánchez reconoció el quiebre de la confianza pública ante víctimas de 27 nacionalidades, al tiempo que el ministro Óscar Puente descartó dimitir por el colapso operativo en la red estatal.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, admitió formalmente que la confianza pública en la red ferroviaria de alta velocidad “está quebrada” luego de la tragedia ocurrida en el municipio de Urda, en Toledo, que provocó al menos 69 fallecidos. El pronunciamiento se produjo tras la reunión del centro de coordinación de emergencias encabezada junto al mandatario regional de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
Pedro Sánchez ratificó en España el requerimiento transmitido por el rey Felipe VI para implementar de forma inmediata nuevas garantías técnicas en los servicios de transporte de pasajeros. El jefe del Ejecutivo sostuvo: “La labor del Gobierno no es solamente hacer el diagnóstico, sino ofrecer soluciones para que una tragedia de esta magnitud, como ayer dijo el Rey, no vuelva a suceder. Y en ese trabajo estamos”. La postura gubernamental fue comunicada tras el informe difundido por el periódico La Vanguardia.
El mandatario remarcó que el Estado debe dar respuesta a los familiares de los heridos y de los pasajeros que permanecen desaparecidos, señalando que los damnificados corresponden a 27 nacionalidades y que los consulados extranjeros reciben reportes actualizados. Asimismo, advirtió que “no es asumible para un país como España, con un sistema de alta velocidad tan potente como el que tenemos, sufrir dos accidentes de estas características y de esta magnitud en un año”, al recordar el siniestro ferroviario de Adamuz, registrado nueve meses antes con un saldo de 46 víctimas mortales.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, rechazó dimitir de sus funciones durante una comparecencia en la sede del ministerio a su cargo tras el colapso de los convoyes de alta velocidad. El funcionario afirmó: “La presión del momento, evidentemente, es muy grande. Pero mi obligación ahora no es dedicarme a hablar de mi continuidad, sino resolver el problema, esclarecer lo sucedido y ofrecer explicaciones claras y, sobre todo, aportar soluciones”. A su vez, admitió la legitimidad del reclamo ciudadano, aunque solicitó proceder “con rigor y con proporcionalidad”.
El titular ministerial consignó que las evaluaciones preliminares apuntan a un fallo técnico en el centro de mando de Adif. Frente a los señalamientos que atribuyen un error humano al operador de turno en la estación de Atocha, Puente declaró que “no voy a utilizar a ningún trabajador como escudo ni a prejuzgar responsabilidades antes de que concluya la investigación”, añadiendo que impedirá que se confunda la determinación de responsabilidades con la urgencia de hallar un culpable.
El Ministerio de Transportes mantiene activas las pericias técnicas para verificar si existieron deficiencias operativas en los protocolos de control de tráfico ferroviario, a la espera de los informes definitivos sobre las causas del siniestro. (Agencia OPI Santa Cruz)






