(Por: Rubén Lasagno) – Ayer OPI Santa Cruz anunció que el oficialismo había convocado para las 17:00hs a una reunión de la Sala Acusadora y Juzgadora de la legislatura provincial, para tratar la situación de juicio político a los vocales del Dra. Alicia de los Ángeles Mercau, Paula E. Ludueña Campos, Reneé Guadalupe Fernández y Fernando Miguel Basanta, todos de origen kirchneristas los cuales pretenden ser removidos por el gobierno provincial.
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Sin embargo a las 15:30hs, una hora y media antes de comenzar la reunión secreta, la Secretaria de dicha sala, diputada Fabiola Loreiro, cursó un comunicado a los bloques políticos señalando que la reunión de la Sala Acusadora “se suspendía por orden de fuerza mayor” dado que varios diputados “no podían asistir por razones personales”.
El procedimiento adoptado por el oficialismo, además de ser irregular y absurdo, tenía un solo propósito: evitar que la sala se reuniera porque no tenían las manos para aplicar la mayoría y fracasaría el propósito del gobernador: lograr la suspensión de los jueces previo al juicio político a los cuales lo quieren someter.

Concluyendo: la Comisión de enjuiciamiento solo podía funcionar si ellos (oficialismo) tenían las manos, como no las tenían, la suspendieron.
Todo mal hecho
Es absolutamente irregular que luego de convocada una comisión de este tipo, una hora y media antes de su concreción sea anulada por los motivos que expresa la notificación: “…por fuerza mayor dado que varios diputados no podían asistir por razones personales” (¿?), frase que actúa autoinculpando al oficialismo de que la abortaban porque carecían de la mayoría dado que los diputados que faltaban era de ellos, ya que por parte de UxP asistían todos y por supuesto los de Vidal perdían de antemano, ya que aún estando todos los de “Por Santa Cruz” presentes, las fuentes nos aseguran que nunca hubieran podido lograr los 2/3 necesarios.
Si bien en la Cámara está todo entre gallos y media noche, el procedimiento normal de este tipo de mecanismos institucionalizados, indica que una vez convocada la audiencia secreta y que llegaran los diputados, tal lo pactado, recién allí de no existir quorum, se levanta la sesión mediante Acta que deje refrentada las razones de por qué no se sesiona. Pero el oficialismo, reconociendo de antemano que no iban a contar con los 2/3, optó por bajar la reunión convocada por ellos mismos una hora y media antes de iniciarse, asegurándose, no de sesionar, sino de ganar con los votos. No reunidas las manos, bajaron el acto.
Esto marca, una vez más, la falta de criterio y estrategia de un gobierno que pretende aplicar supuestos cambios institucionales en la justicia, haciendo cosas no solo iguales, sino, procedimentalmente peores que los instrumentados por el kirchnerismo, toda vez que no reconocen que tener simple mayoría obliga a la política a sentarse en una mesa a negociar y que los procedimientos impuestos con forcep, no solo no resultan posible, sino que, como en este caso, dejan en ridículo al propio gobierno provincial.
Sin embargo hay un detalle más que denota la falta de seriedad con la que el gobierno hace las cosas y el apresuramiento por hacer “los cambios” que en definitiva es gatopardismo puro.
Si como pretende el gobernador insiste en mandar a la legislatura el juicio político de los Vocales K del STJ y por algunas de las razones expresadas el intento fracasa en la sala Juzgadora, ninguno de esos jueces podrá ser removidos en un futuro; es decir que el gobierno tiene en sus manos la bala de plata que mal gastada, reduce a cero las reales posibilidades de que la justicia pueda ser cambiada en Santa Cruz.
Y esto viene de la mano de lo que en varias oportunidades lo he apuntado: todos estamos de acuerdo que la justicia hay que cambiarla, pero sacar a los K para poner a los V, no es la opción. Solo será genuino el cambio, cuando se hagan las cosas procedimentalmente perfectas y no sea simplemente un mecanismo sustitutivo de poder: saco a los kirchneristas para poner a lo vidalistas.
El fracaso de esta comisión de enjuiciamiento estaba determinada y lo adelantamos en nuestro informe anterior. Aún pudiendo reunir a todos los diputados, el oficialismo no tiene las manos necesarias para llegar a los 2/3, como nunca las tuvo ni las va a tener para tomar el endeudamiento en dólares.
Dicho esto, el gobernador Claudio Vidal, hoy acompañando a Milei y a Guzmán en Tucumán, no sabe reconocer entre lo posible y lo necesario. Posee una cortina delante de sus ojos que no admite la visualización de los problemas antes de que los mismos lleguen. Y estos yerros, tal vez por falta de buenos consejeros o por necedad propia, lo están llevando a un cuello de botella tanto en la crisis social que asedia a la provincia como en el manejo institucional de Santa Cruz, donde está rompiendo todo sin una alternativa posible de que en el futuro, estos desquicios puedan ser reparados por otros gobiernos que los sucedan. (Agencia OPI Santa Cruz)