(Por: Rubén Lasagno) – Qué lindo es poder hablar y criticar a la clase política sin la tensa restricción que implica cerrar la computadora para no ofender a los infieles de uno u otro partido, por esa procaz “lealtad” que genera la billetera política en sus diversas configuraciones y ante determinadas circunstancias, especialmente cuando se acerca una campaña.
Y en ese marco es que hoy podemos ver un inusitado kirchnerismo fracturado, diezmado, atomizado en Santa Cruz y hablar de las consecuencias que todavía produce el dedo de uña de manicura de la condenada que desde San José 1111 sigue poniendo y sacando muñecos.
Lo he dicho en otras columnas, con total convencimiento: los díscolos “peronistas” de Santa Cruz son tales, hasta que la señora aparezca en el celular de algunos y con voz de IA les diga “Vos, pelotudo, quédate en el molde. No te pases de vivo” o a otros les señale “Apoyen. Uds están para apoyar, no para figurar. Van de relleno” o “Vas vos, el resto no te debe calentar. Se van a alinear o los echamos del partido”.
Esto puede (y va a pasar) bajo los distintos nombres de cobertura que para las próximas elecciones tome la misma criatura, se llame ahora Unión por la Patria, Unidad Ciudadana, Fuerza Patria o como renombren al incubus que cambia de piel en la superficie pero genéricamente se llama Frente Para la Victoria. La idea es que cambiándole el nombre, la gente no podrá ver que quienes ordenan y obedecen, son siempre los mismos y que cada vez que volvieron, hicieron las cosas peores; nada cambia excepto el nombre de fantasía. Por esta razón es que personalmente evito darle difusión a esos nombres de cobertura y los señalo como FPV, que en definitiva, es lo que son: kirchneristas de molde.

Y el inefable Juan Carlos Molina controvertido cura millonario que como buen K no le hace asco a las fortunas y si son inexplicables, mejor, difundió una foto de un vecino de El Calafate revolviendo un contenedor de basura; la imagen más promiscua que enluta la gestión de un intendente o gobernador en cualquier lugar de la Argentina donde sea captada porque infiere que la gente busca comida y es un baldón para el político cuya gente está empobrecida en un lugar de turismo internacional como El Calafate.
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Y las cosquillas que le hizo al intendente Javier Belloni, las reflejó su amiga la diputada nacional Ana María Ianni quien dijo tener alguna diferencia y que había hablado con Molina porque le parecía injusto que por atacar al gobierno nacional “estaba difundiendo una situación que no es así en El Calafate”.
Hasta donde sabemos El Calafate es “el lugar en el mundo” de la condenada que tanto Ianni como Belloni (y ni hablar Molina) defienden a capa y espada, pero aún así a la diputada le molestó la raspada que le dio el cura ventilando una foto incómoda, la cual revela que en la tierra prometida, también hay hambre.
“Tuvimos una diferencia con el diputado Molina, se lo expresé, lo hablé de forma personal con él. Nos parecía que era un posteo injusto. Si bien él quería atacar al gobierno nacional, estaba haciendo una manifestación de situación que se daba en la comunidad de Calafate que no era así”, dijo Ianni que dejó en claro que tanto Belloni como “los compañeros políticos” estaban molestos con Molina.
Y tras cartón Ianni dijo “que dejará el bloque Unión por la Patria”, pero lo va a hacer “cuando termine su tarea como vicepresidente de la Comisión Bicameral de Seguimiento e Privatizaciones”, algo bastante impreciso que suena a una “amenaza” sutil hacia adentro del partido, pero tan impreciso en el tiempo que puede extenderse hasta el fin del mandato de la legisladora, el 10 de diciembre 2027 ya que la Comisión Bicameral de Reforma del Estado y Seguimiento de las Privatizaciones (creada por la Ley 23.696) no tiene una fecha de finalización fija o de vencimiento, por cuanto es una comisión permanente del Congreso de la Nación mientras duren los procesos de reforma y privatización de empresas públicas; es decir, siempre durante el gobierno de Milei.

El enojo de Ianni sin duda escala lo meramente circunstancial del hecho; la kirchnerista ve como un acto de traición partidaria que uno de “los elegidos” por Cristina ose calificar a la tierra prometida, como un lugar donde hay hambre y miseria.
La burbuja no se mancha y por eso es que Ianni fue al hueso en la crítica a su co-equiper en el Congreso “Evidentemente hay gente que no tiene ganas de encontrarse en una charla, pero estas cosas me parece que son parte de nuestro espacio político y ya con esto doy por terminado el tema”, expresó.
Esa gente que rehúye hablar con ella es nada menos que el cura millonario, un frenético K adherente al lema “Cristina Libre” (como ella y Belloni, aunque no lo digan a viva voz) que está enfervorizado porque alguien le sopló al oído que tanto ola condenada como la abuela Alicia, lo tienen en los papeles para cosas más grandes.
Por eso Ianni manda una velada amenaza hacia adentro, sin embargo no existe registro de que a alguien del kirchnerismo le importe lo que diga la diputada ni lo que piense Belloni. Ellos cuidan su feudo y no admiten que la propia tropa señale a El Calafate como un lugar expuesto a las mismas carencias que el resto de Santa Cruz donde la pobreza, la marginación, la inseguridad y la Educación depreciada, recrudece de la misma forma y en sintonía con el resto del conjunto de localidades de la provincia.
Entonces ¿A quién amenaza Ianni con su mensaje?; a nadie que le importe Ianni como tal. La internita que amenaza “dividir” al kirchnerismo es una reacción de baja intensidad al fuego interno que generó Molina con su actitud crítica hacia la situación de Santa Cruz e involucra a El Calafate, el lugar en el mundo donde nadie puede aparecer pobre, una suerte de la sociedad distópica de Aldous Huxley en su libro Un mundo feliz. (Agencia OPI Santa Cruz)